Prensa
Nación es que te lo digan
El nacionalismo lleva siglos repitiéndose que Cataluña es un nación. Hay que respetarlo. Hay que respetar a cualquiera que nacido (de donde "nación" proviene) en un sexo quiera emigrar a otro.
El invento de la plurinacionalidad
Los constitucionalistas señalan que España no puede definirse como «nación de naciones» en términos jurídicos y creen que da munición a los independentistas
El apoyo a la independencia separa a la Iglesia catalana
Cinco prelados se alinean con la secesión | Carta de un cura de a pie a los obispos de Cataluña
Choque de trenes entre juristas por la independencia exprés
El Consejo de Garantías Estatutarias tendrá que pronunciarse sobre un informe crítico de los letrados del Parlament sobre la desconexión, elaborado por antiguos miembros de ese órgano consultivo
Son todos una panda de nihilistas
No sería la primera vez que las élites saltan del coche en marcha y dejan que los tripulantes del coche —es decir, los ciudadanos— sean los únicos que catan la nada verdadera
A la comunidad internacional:
El Presidente Mitterrand afirmaba que el nacionalismo es la guerra. Lo describía así porque Europa ha conocido en su propia carne las trágicas consecuencias de instigar este impulso primario que alienta la insolidaridad, la xenofobia y la destrucción de la diversidad.
Región de Naciones
Por mi parte, y en punto a sentimiento, no reconozco más nación sentimental que Caravaca. Así que exijo cambios constitucionales y estatutarios que den cuenta de ese sentimiento nacional y que se deje de asociarnos con Cehegín.
Por una izquierda sin concesiones
Hay que agradecer al colectivo Juan de Mairena, formado por veteranos militantes de organizaciones sindicales y de izquierda del resto de España, que nos alerte de los costes sociales del proceso separatista
Caracoleos
Sánchez ha empezado a caracolear en el conflicto catalán. Si las cosas se ponen feas puede acabar echándose a un lado
Y la vida sigue igual
En Cataluña la vida sigue igual para una mayoría. Años en los que hemos perdido el progreso, hemos vuelto el pasado. Con una excepción: aquellos que han chupado del procés






