Prensa
La corrupción en el post-'procés'
Estamos ante otro episodio más de esa corrupción blanda que tiene que ver con la justicia de parte, la protección de los afines y la promoción de la desigualdad
El Gobierno insta a los colegios a preguntar a los menores si son de derechas o de izquierdas
Con este ejercicio se vulnera el derecho de anonimato, ya que los alumnos tienen que poner su nombre en la ficha donde se les pregunta por la ideología
Cataluña: el proceso, fase final
El acuerdo que lleva a Illa al poder es, a todos los efectos, el programa del nacionalismo
Puigdemont juega sus cartas. Segunda huída (II)
Puigdemont deja en ridículo a los cuerpos policiales y al Estado mismo, pero no consigue su objetivo. Ni congrega una "masa" de seguidores fieles, ni consigue frenar el nombramiento de Illa
Motin (Sergei)
No se me ha olvidado la tilde en la “i” de Motin. Y es que esta tractorada no va de un motín, como el del “Caine”, sino de Sergei Motin, un agente ruso destacado a Barcelona por Putin y que, cumplida su misión, y al poco de regresar a Rusia, apareció muerto
Comunicado de Aixeca't / Levántate
A raíz del bochornoso espectáculo protagonizado en el día de ayer, 8 de agosto, por Carles Puigdemont i Casamajó, un prófugo de la justicia investigado por un delito de terrorismo y malversación, Axeca’t/Levántate MANIFIESTA...
Puigdemont juega sus cartas (I)
Por mucho que el personaje sea detestable, tiene una virtud inédita en Sánchez: la coherencia, con la que destrozará lo que pueda al tahúr | Amenaza con volver a tiempo para frustrar el nombramiento de Illa y hundir a ERC
No era populismo, es nacionalismo
Son tres saltos históricos, la Restauración francesa, la unificación de Italia y Action Francaise, y sus correspondientes respuestas, para señalar que la tendencia hacia un nacionalismo
La romería del Vivales
La política catalana es una pandilla de niñatos malcriados viviendo a cuerpo de rey a nuestras expensas.
Esto es insoportable. Convoque ya Elecciones
El espectáculo que están dando hoy los independentistas en Barcelona es vergonzoso. Nos convierte en un país bananero y triste. Supone el final de un periodo que nació en 197






