A propósito de los 'therians'
“Caballo Loco”, “Toro Sentado” y “Oso Grande”. Así lo acreditan mito, folclore, Etnografía e Historia, el hombre se identificó ab initio con otras especies animales. Correr velozmente como un guepardo o tener la agudeza visual de un halcón. En efecto, el alma primitiva, término acuñado por Lévy-Bruhl, da fe muy temprano de la necesidad de nuestros ancestros de controlar eficazmente un entorno hostil y para ello codiciaron esas ventajosas cualidades, observadas en otras especies, que la naturaleza les negó, y de común convirtieron a aquéllas en ídolos totémicos, en símbolos y referentes tribales.
JAVIER TOLEDANO - ADELANTE ESPAÑA
leer más...







