Acuerdos en cuestiones de Estado
La sorpresa de los independentistas debió de ser mayúscula cuando vieron que ningún país del mundo hacía cola para reconocer sus pretensiones. Seducidos durante mucho tiempo por la idea de pertenecer a un pueblo tan perseguido como elegido, debieron quedarse en shock cuando, después de la kermesse, sus embajadas seguían vacías y ningún parlamento nacional se hizo eco de sus sufrimientos milenarios
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