Adiós a Guillermo Gortázar, un intelectual refractario a las consignas

16 - 01 - 2026 / RAFAEL NÚÑEZ FLORENCIO - THE OBJECTIVE

No es frecuente, pero a veces uno tiene la suerte de conocer a personas que reúnen dos cualidades que me parecen admirables y Guillermo Gortázar las concentraba en grado superlativo: me refiero a su bonhomía y su elegancia natural. Por encima de cualquier otra cosa, lo que llamaba la atención en Guillermo Gortázar, a poco que uno se detuviera a conversar unos minutos con él era su llaneza, su finura, su cordialidad que enseguida desembocaba en calidez y, por supuesto, una erudición que él modulaba de tal manera que no intimidase a su interlocutor.

En un país en el que tantos dogmáticos y sectarios gustan de revestirse con los ropajes de liberales o librepensadores, pero despreciando siempre al rival o a quien les lleva la contraria, Guillermo representaba, sin esfuerzo aparente alguno por su parte, el liberalismo de pura cepa, la tolerancia sin recovecos y, en suma, la capacidad para escuchar, sin prejuzgar, ni mucho menos desdeñar, las opiniones discrepantes. A menudo comentaba irónicamente que muchos de sus detractores, antes incluso de que expresara sus puntos de vista, lo descalificaban como aristócrata, elitista o conservador. Pero, “¿qué argumento es ese? Déjenme por lo menos que hable”, protestaba en tono risueño, sin perder nunca la afabilidad antedicha.

RAFAEL NÚÑEZ FLORENCIO - THE OBJECTIVE

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