Afición al deporte

17 - 11 - 2025 / IÑAKI ARTETA en X

Que se gritara “Puta España” antes, durante y después del partido de este sábado Euskadi-Palestina, normal. Que los manifestantes conocen que sus partidos favoritos (PNV, BILDU) apoyan el gobierno de la nación, a esa “puta España” opresora, es solo un apunte más de la esquizofrenia de esta tropa. La esquizofrenia vasca, acabará llamándose a la que acompaña al nacionalismo desde su nacimiento que es, al final, su mecánica mental. La que practica el eterno juego minoría-mayoría, victimización–aplastamiento. Victimización ante el imaginado “invasor” exterior (David contra Goliath), implacable aplastamiento contra el no adepto interior. Recordemos la gran proporción de vascos asesinados por ETA. Se sienten minoría que a gritos y amenazando “okupa” todo tipo de espacios. Pacifistas-invasores, que no han tenido, ni tienen, ni tendrán problema con la violencia: solo la pueden ejercer ellos.

Siempre olfateando tendencias, hoy, es Palestina, antes fue Irlanda. “Solidaridad y reivindicación” titulaba algún periódico tras el llenazo en San Mamés. Allá donde otro pueblo esté perseguido, le organizamos un partido de fútbol solidario.

La ecuación es sencilla: Pro-Palestina=Pro-Hamas=Anti-Israel, que a su vez aquí continúa con independentismo abertzale=Anti-español=Anti fascista=Pro-ETA.

¿Qué se puede ser Pro-palestino sin ser proetarra? Podría. Lo mismo que en su momento se podría ser antinuclear sin aplaudir los asesinatos de ETA contra Lemóniz. O ser defensor de un autogobierno regional sin violencia.

¿Que se puede decir que “Euskadi (o el Athletic club) se vuelca con Palestina” pero nunca en su historia con las víctimas de ETA? Se puede decir y puede parecer exagerado. Pero solamente admitir en silencio, siempre el silencio, la fagocitación que minorías fanatizadas hacen de causas, no siempre ni todas nobles, impregnándolas de sus miserables manifestaciones de odio, lleva implícito el gran pecado.

Aquí las cosas ya quedaron claras hace mucho tiempo, estamos rodeados de gente, entidades, clubs, políticos, artistas, que quieren estar en los dos lados a la vez. En el lado civilizado y en el otro ("no lo llames radical porque soy civilizado"). En el sí, pero no. Seguro que me entienden. Y es muy complicado pasarse la vida dando explicaciones que ya son simplemente excusas, cuando no directamente mentiras, maridando una cosa con la contraria, y esto no tiene que ver con lo otro, y estoy con este pero no quiere decir que no pueda estar con aquel otro. “Una vez más la sociedad vasca ha estado en el lado correcto de la historia” han dicho emocionados los políticos nacionalistas que tienen golosos negocios con Israel. Muy cansino todo, pero su más viejo y mejor argumento “pero, ¿qué hay de malo en ello?” les sigue funcionando.

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