Albert Rivera, hacia la felicidad caniche
Rivera rehuyó siempre el talento. He llegado a pensar que era algo físico. El último caso fue el de Manuel Valls. Es cierto que Valls aúna a la grandeur francesa la coquetería catalana; pero habría valido la pena tener algo de paciencia, porque pudo ser un hombre utilísimo para el proyecto de Ciudadanos. Y como él, decenas
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