Amenazas para el amenazador
Cuatro décadas y un poco de blanqueo institucional después, al exterrorista nunca arrepentido Otegi le parece inaceptable una amenaza. Como personas civilizadas y demócratas que somos todos (presupongo, soy optimista), nos repugna que un representante político reciba amenazas por sus ideas. Como personas coherentes y con memoria (a falta de que esta sea verificada y legitimada por la Comisión de la Verdad), nos sorprende que también le repugnen a Otegi. Si alguien en este país pareciere capaz de justificar y celebrar el amedrantamiento epistolar de alguien por su ideología es, precisamente, Otegi y su banda (la de ahora y la de antes). No lo digo yo, lo indican sus actos. Vamos, que su afición por las misivas intimidatorias es cosa conocida
REBECA ARGUDO - ABC (VÍA FUNDACIÓN PARA LA LIBERTAD)
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