Analfabetos y provincianos: el futuro de los jóvenes catalanes
El nacionalismo, ya se sabe, se cura viajando. Viajando y leyendo. Leyendo y estudiando. Se cura…porque es una enfermedad, una desviación patológica de la atención, una jibarización de la personalidad y un ejercicio puramente tribal. Somos los mejores porque somos nosotros. Yo soy de los nuestros y, en consecuencia, soy de los mejores. Ese es el cuento. La realidad, sin embargo, es que ese cuento no es más que el instrumento político para mandar cada vez más en un sitio cada vez más pequeño, más insignificante y más atroz
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