Andreu Navarra, el profesor de Barcelona que ha dejado el instituto porque el sistema "estafa" a sus alumnos: 'La escuela se ha convertido en una dictadura de la diversión'

01 - 09 - 2024 / OLGA R. SANMARTÍN - EL MUNDO (SUSCRIPTORES)

Andreu Navarra, el profesor de Barcelona que ha dejado el instituto porque el sistema "estafa" a sus alumnos: "La escuela se ha convertido en una dictadura de la diversión"

"En muchos centros catalanes no se enseñan las tablas de multiplicar porque se consideran opresoras".

 

Andreu Navarra, escritor, historiador y profesor de Lengua y Literatura en Barcelona, ha dejado el instituto después de ocho años dando clase. Cansado de que desde la Administración le impusieran «hacer payasadas», sentía que el sistema «estafa» a sus alumnos.

Hace dos cursos redujo el horario a media jornada; al año siguiente, ya funcionario, fue liberado de la jornada entera para trabajar en el sindicato Professors de Secundària. Ha dado el salto a la universidad en cuanto ha podido. «La escuela se ha convertido en una dictadura de la diversión», dice. En su último libro, Volver a aprender (Plataforma), explica el porqué de su desencanto con la Secundaria.

 

¿Por qué dejó las clases?

A mí me gustaba mucho enseñar a los adolescentes, pero lo que me obligaban a hacer no era dar clase: estaba engañando al alumnado. La imposición por parte de la Conselleria de recortar contenidos, impartir magufadas y usar metodologías basadas en pseudociencias hicieron que yo diera un paso atrás, que iniciara una lucha política por recuperar la dignidad de los estudiantes. No los quiero perjudicar. No seré más el transmisor de la estafa pedagogista. El alumnado tiene derecho a una cultura, a unos saberes racionales y a un conocimiento estructurado.

¿El profesor no tiene autonomía en el aula?¿Qué le obligaban hacer?

En Cataluña, en la práctica, se han impuesto los proyectos y aplicaciones como Google Classroom. En un centro no me renovaron porque no usaba Google Classroom, y a la persona que contrataron después sólo le preguntaron si se comprometía a utilizar esa herramienta. Les da igual lo que necesite el alumnado o lo que uno sepa enseñar: están obsesionados con implementar software y hardware privados. He tenido que impartir un taller tecnológico en inglés que consistía en poner a los alumnos a jugar al Minecraft: a jugar a un videojuego lo llaman taller tecnológico. Tampoco respetaron las lecturas que había programado para los alumnos de 4º de la ESO: sustituyeron La Zapatera Prodigiosa de Lorca y Esperando a Godot por cuentos emocionales.

Este curso comienza como profesor en el Departamento de Historia Moderna y Contemporánea de la Universidad Autónoma de Barcelona. ¿No hay imposiciones en la universidad?

 

Si en la universidad me imponen cómo dar clase y hacer payasadas, tendré que dimitir también. He sido profesor de máster en la Universitat Oberta de Catalunya y las condiciones para los alumnos han sido muy dignas. En la UAB espero que suceda igual. Pero en Secundaria estaba obligado a estafar a los estudiantes.

¿Hay mucho docente como usted?

Muchos se sienten ninguneados. He contado hasta 11 centros en Cataluña donde los profesores han organizado motines -no huelgas- y han amenazado con no dar clase hasta que no cambien al director. Los datos muestran la degradación. Se ha llegado a una situación de colapso educativo. En muchos colegios catalanes no se enseñan las tablas de multiplicar porque se consideran opresoras. No son escuelas, son ludotecas donde se entretiene al alumnado.

En su libro sostiene que el juego es un aliado de la educación en las primeras fases del aprendizaje, pero, cuando se convierte en obligatorio, es un dispositivo de control social muy poderoso.

La escuela se ha convertido en una dictadura de la diversión. Ha pasado de ser un centro de aprendizaje a un laboratorio de felicidad donde se ha sustituido el deber moral de ser culto por el ofendidismo y el victimismo. No hay educación en la complejidad, que es la que el ser humano necesita, y eso fomenta la depresión y la ansiedad; se crean personas vulnerables y dependientes y se anula el pensamiento racional del futuro adulto para mantenerlo en la precariedad. La educación emocional es el diazepam pedagógico, una solución química rápida para no enfrentarse al verdadero problema, que es cómo dar a toda la población una educación de calidad con valores racionales, culturales y científicos.

Los hijos de las familias que tienen dinero para completar con formación extraescolar lo que no está enseñando la escuela son las que tienen más posibilidades de salir adelante.

No me vale la excusa de que hay alumnado diverso o vulnerable, porque todos tiene derecho a acceder a la cultura. No estamos ayudando al alumnado: lo estamos humillando. La Lomloe cercena el conocimiento y quita a los alumnos el derecho a ser educados. Se hace pasar por una política progresista lo que es un recorte de derechos. Una política de izquierdas tiene que ser racionalista y neoilustrada, no dar un sucedáneo de educación para los más pobres. Quien depende de la calculadora dependerá mucho más del Gobierno y no de sus propios logros.

¿Es partidario de prohibir las pantallas en las aulas?

No prohibiría ninguna herramienta, su uso debe ser un criterio pedagógico del docente y no imponerse. Tendría que existir la posibilidad de que las escuelas sean santuarios de desconexión donde, durante las horas lectivas, haya una velocidad racional y se enseñe a pensar y a expresar las ideas. Tenemos a los estudiantes la mayor parte del tiempo con un ordenador y no está demostrado que mejore el aprendizaje. ¿Cómo vamos a enseñar a programar si los alumnos no saben álgebra?

Hay cierto cambio de postura en el Gobierno, que ahora promueve la prohibición del móvil en el colegio y tiene en marcha la ley antipantallas.

Por populismo. Cuando cambia el fiel de la balanza, se apunta al caballo ganador. Pero la Lomloe seguirá vigente.

¿Qué soluciones plantea?

Yo no pondría proyectos en Primaria. Apostaría por una escuela clásica pública, donde se enseñen materias y haya lecturas compartidas y un estilo no paternalista ni burocratizado. Los currículos competenciales deberían ser sustituidos por currículos basados en asignaturas, que sean entendibles por el profesorado. Mientras sigamos con currículos competenciales, no hay ninguna esperanza para la educación pública.

También propone enseñar Historia a los niños desde Primaria.

Sería fabuloso. En Cataluña el horario se divide en Momentos de Aula, Espacios de Aprendizaje, Asamblea... Los alumnos dicen que pierden el tiempo. En algunas escuelas donde los padres pagan 600 euros al mes, los niños están en el huerto tirando piedras y no se les enseña a leer.

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