Antisemita en Moncloa
Todo le es munición al buen antisemita. Al lírico habitante en la Moncloa, como al algo más prosaico neonazi en Hamburgo. Y es muy lógico —a qué engañarnos— que así sea. Para el desvalido animal humano, que se sabe precario juguete de fuerzas que lo arrastran como mota de polvo en el torbellino, disponer de una figura diabólica sobre la cual cargar la culpa de cada sinsabor, de cada incertidumbre, es un maná celeste
GABRIEL ALBIAC - EL DEBATE
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