Así no, señora fiscal
A una realidad política publicada objetivamente por ese periódico, una Fiscalía instruida convenientemente desde La Moncloa replicó otra realidad política. A un episodio de corrupción en el PSOE siempre debe seguir la filtración de otro más grave en la oposición. A un escándalo en el entorno más directo de Pedro Sánchez debía seguir otro en el de Díaz Ayuso. Si la mujer de Sánchez estaba salpicada, el auténtico corrupto era el novio de Ayuso.
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