Asuntos importantes, vistosos e inquietantes
Hay acontecimientos aparentemente menudos que, sin embargo, corroen el alma moral de la sociedad. Pienso en decisiones como la del PP de sumarse a una proposición no de ley por un uso responsable y empático de la palabra cáncer. En 2006 los españoles nos enredamos en una delirante discusión -una más- acerca de los semáforos. Cada propuesta para sustituir al clásico muñequito era inmediatamente descalificada por sexista. Para unos, un icono con falda suponía reconocer la diversidad; para otros, confirmar estereotipos. No había variante sin su detractor. Y así, días y días, sin que nadie se acordara del semáforo que no estigmatiza a nadie: el viejo círculo anónimo y perfectamente neutro. El de cuando Franco.
FÉLIX OVEJERO - EL MUNDO
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