Bajo el silencio

23 - 11 - 2020 / PEDRO CHARRO AYESTARÁN - DIARIO DE NAVARRA

Bajo el silencio

VOY a la presentación de la última película de Iñaki Arteta, Bajo el silencio, que recoge testimonios de gente del País Vasco y Navarra tras el abandono de las armas de ETA. A la entrada hay que dar el nombre y teléfono y te asignan una butaca sin nadie a los lados. No se puede además quitar la mascarilla. Es una asepsia que parece ir bien al tema de la película. Algo hiede en todo esto, hay que ir con la nariz tapada. Sale Otegi al comienzo, campechano, al aire libre, diciendo que a los vascos les gusta el monte porque han tenido que refugiurse siempre en él (como los galos en el pueblo de Asterix, una cosa de cómic). Luego sale gente de un pueblo que no recuerda nada de los tiempos en que a su vecino le legaban un tiro en la cabeza, y al cuarto de hora, más o menos, el párroco de Lejona que suelta de forma desenvuelta, como quien tiene que ilustrar a quien no se ha enterado todavía. que ETA es una respuesta a la opresión, que aquello fue una guerra de dos bandos, que ETA mataba pero los presos sufren mucho, que no le gusta la palabra terrorismo y que los vascos siguen sometidos a no sé qué. Añade que no fue a dar el pésame a aquella viuda, porque era gente que no se relacionaba mucho en el pueblo. Eran de fuera. Esta entrevista ya ha tenido cierto eco. el obispo ha sancionado al párroco que, enseguida, ha tenido muestras de apoyo por parte de colectivos cristianos de base y grupos de curas. Esa falta de compasión, me digo, esta sopa ideológica y victimista. ese pueblo oprimido de cuadrilla y chuletón. parece que es compatible con un cierto cristianismo progresista, tan sensible a cualquier injusticia, tan solidario con cualquiera que sufre, salvo con quienes vivían a la puerta de casa, sobre los que se hizo el silencio. Siento asco y me voy. Salgo a la calle. La tarde es todavía templada por el parque de Yamaguchi, otoñal y japonés En el cielo sereno hay estrellas. Me pregunto qué parte hay de autoengaño en esto y que parte de vergüenza ante lo que hicieron -mejor, ante lo que tantos no hicieron, a lo que permitieron- y no pueden reconocer.