Carta abierta a Marzá (o Marzà, o como a él le guste)
Cuando yo tenía hijos pequeños, los llevé a una escuela pública en la que las materias se impartían íntegramente en castellano (después vinieron mis enfrentamientos con quienes querían imponernos, a mí y a mis hijos, unas perspectivas que para mí eran dudosas, como casi todas las imposiciones); los vecinos de arriba, inscribieron a los suyos en una escuela de línea en valenciano. Y resulta que ellos, que estudiaban lo mismo que mis hijos, tenían una serie de prebendas con las que ni estaba ni estoy de acuerdo y que yo mismo contribuía a pagar con mis impuestos
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