¡Cámaras! ¡Subvención!
El único campo en que la izquierda española presume ejercer algo que, muy tangencialmente, podríamos denominar “patriotismo”, es el cine. La convocatoria es permanente. “Hay que ver cine español”. “Sean patriotas y vayan a las salas comerciales a ver los estrenos “españoles” en la cartelera”. Haces cola, pagas la entrada, que habría de ser gratis, pues las cintas que proyectan (hay excepciones) han sido generosamente subvencionadas y, con todo y con eso, no recaudan ni la décima parte de lo que nos ha costado producirlas. Eso y que, en cuanto apagan las luces, España no es mencionada en absoluto salvo para insultarla, para ciscarse en sus símbolos, para hacer mofa y befa de sus hitos históricos más sobresalientes, para despreciar su legado cultural con un rictus de asco y, muy comúnmente, para pintarnos una Guerra Civil, no falla, en la que sanguinarios milicianos de la retaguardia republicana remedan apóstoles de una suerte de budismo zen en armonía con la naturaleza y que nunca han roto un plato, ni en las checas más lúgubres y feroces, y los sublevados, indefectiblemente, son carniceros sin entrañas que desayunan niños de teta churruscaditos a l’ast
JAVIER TOLEDANO - ADELANTE ESPAÑA
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