Concentración de apoyo a la Guardia Civil en Navarra: 'No vamos a callarnos ante esta humillación'

11 - 12 - 2022 / SER

Concentración de apoyo a la Guardia Civil en Navarra: "No vamos a callarnos ante esta humillación"

Consideran "vergonzoso" el acuerdo alcanzado entre el Gobierno de España y EH Bildu que pone fecha al traspaso de la competencia de Tráfico a Navarra

SER

2022-12-11


Documento leído en la concentración:

MANIFIESTO: NAVARRA CON LA GUARDIA CIVIL

Buenos días

En nombre de las asociaciones convocantes de esta concentración 

Asociación Navarra de Víctimas del Terrorismo de ETA, Fundación Tomás Caballero, Vecinos de

Paz, Asociación Cultural y Peña Sanferminera Pompaelo, Sociedad Civil Navarra, Asociación Cultural Doble12, Libertad Ya, Recuperar Navarra, Ego Non y Asociación por la Tolerancia

queremos dar las gracias a todos los asistentes, así como a las innumerables asociaciones y a los partidos políticos que se han adherido a este acto con el que pretendemos mostrar nuestra admiración y nuestro homenaje a la Guardia Civil, y también al resto de fuerzas y cuerpos de seguridad y a las fuerzas armadas.

La Guardia Civil no es un cuerpo policial ajeno a Navarra sino algo muy propio, empezando por el hecho de que su fundador y primer director general en 1844, hace más de 175 años, fue Francisco Javier Girón y Ezpeleta, Duque de Ahumada, nacido en Pamplona en 1803.

En la cartilla del Guardia Civil redactada por el propio Duque de Ahumada ya se decía:

“El Guardia Civil no debe ser temido, sino de los malhechores; ni temible, sino de los enemigos del orden. Procurará ser siempre un pronóstico feliz para el afligido, y que a su presentación el que se creía cercado de asesinos, se vea libre de ellos; el que tenía su casa presa de las llamas, considere el incendio apagado; el que ve a su hijo arrastrado por corriente de las aguas, lo crea salvado; y, por último, siempre debe velar por la propiedad y seguridad de todos.”

Y es que en Navarra y en la vecina Comunidad Autónoma Vasca hemos vivido décadas “cercados de asesinos” que impusieron un régimen totalitario en el que todo aquel que se atrevía a plantar cara a su proyecto nacionalista excluyente corría el riesgo de ser considerado como un enemigo al que había que amenazar para que abandonara su propia tierra, o directamente ponerlo en la diana para ser eliminado. Ante esta situación insostenible, más de 150.000 personas huyeron para salvar sus vidas o para vivir sin miedo.

Fueron más de 40 años de pesadilla para nuestra joven democracia, en los que la Guardia Civil protegió con sus vidas nuestra libertad, pagando un carísimo precio por ello. De los 850 crímenes de ETA, más de 200 asesinados fueron miembros de la Benemérita.

Empezando por la primera víctima de la banda, el guardia civil José Antonio Pardines, el 7 de Junio de 1968 en Guipúzcoa; pasando por el brutal atentado de la Plaza de la República Dominicana de Madrid en 1986 en el que mataron a 12 agentes; el sanguinario atentado contra la casa cuartel de Zaragoza en 1987, donde asesinaron a 11 personas, incluyendo a 5 niñas y 1 adolescente; el no menos criminal ataque contra la casa cuartel de Vic en Mayo de 1991 con 10 víctimas, 5 de ellos niños; y así tantos y tantos crímenes hasta los dos últimos agentes asesinados en Mallorca en Julio de 2009, el navarro Diego Salvá Lezaun y a su compañero Carlos Sáenz de Tejada.

Se podrá tener opiniones diferentes sobre si las competencias de tráfico deben ser asumidas por algunas comunidades autónomas o no. Se podrá discutir sobre si una vez transferida deberían seguir siendo llevadas a cabo por miembros de la Guardia Civil o por la policía foral.

Pero aquí todos estamos de acuerdo en una cosa. No vamos a callarnos ante la humillación a la que se pretende someter a la Guardia Civil tras un vergonzoso pacto entre el gobierno de nuestro país y los herederos directos de la banda terrorista ETA.

Un pacto con aquellos con los que el presidente Sánchez repitió hasta la saciedad que jamás iba a pactar, pero con los que acordó el acercamiento a las cárceles vascas, o de comunidades vecinas, de presos que ni se habían arrepentido ni habían colaborado en el esclarecimiento de los más de 300 crímenes de ETA sin resolver. A esos presos a los que ahora el gobierno vasco del PNV-PSOE está otorgando terceros grados injustificados.

En 2019, el PSOE ya se comprometió con el Partido Nacionalista Vasco, no con la presidenta navarra de aquel momento, a transferir las competencias de tráfico, lo que suponía una humillación para Navarra ignorando a los representantes de nuestra comunidad y relegándolos al papel de una mera comparsa.

No se llevó a cabo en ese momento, pero las circunstancias actuales son aún peores, ya que Pedro Sánchez se ha plegado servilmente a los deseos de Bildu, utilizando a la Guardia Civil como moneda de cambio para conseguir la aprobación de sus presupuestos, y así mantenerse confortablemente en la Moncloa un año más.

Resulta inadmisible que, a cambio de esos presupuestos, se blanquee aún más a un partido como Bildu que aún no se ha arrepentido de los crímenes de la banda terrorista y que, de hecho, cuenta en sus filas con exetarras no han pedido perdón. Es intolerable que se considere a esta formación como un interlocutor y que se le permita que saque pecho indisimuladamente por el “trofeo” conseguido, y que se autoproclamen como los artífices del cese de actividades de una parte de la Guardia Civil de Navarra.

El reparto competencial previsto en nuestro Estado de las Autonomías debe gestionarse en un diálogo institucional, entre gobiernos. Es inadmisible que las competencias autonómicas se consideren moneda de cambio en oscuras negociaciones con un partido que tiene como objetivo hacernos perder nuestra identidad y anexionarnos a otra comunidad autónoma.

Que no se autoengañe el PSOE, porque el objetivo del nacionalismo excluyente “filoetarra” (Sí, filoetarra) es insaciable. No se conformará con las competencias de tráfico, que en sí poco le importan. Su objetivo no es sólo desterrar a 150 familias de guardias civiles que viven y son parte de nuestra tierra desde hace años. Su objetivo es erradicar de Navarra la totalidad de los cuerpos de seguridad del estado que los derrotaron policialmente, y que además son un elemento de cohesión y unidad en toda España. Y es que su hispanofobia los conduce a intentar derribar todos los símbolos que nos unen con el resto de españoles como son la Corona, la Justicia, el Ejército, la Policía Nacional o la Guardia Civil, y hasta nuestra lengua común.

Desde aquí pedimos al gobierno que reconsidere la situación y que no ejecute la transferencia de tráfico en estas circunstancias indignas.

Asimismo exigimos que se prohíban de una vez por todas evidentes actos de odio como el “Alde Hemendik“ (Sal de aquí, Fuera de aquí,...) y el “Ospa Eguna” o “día de la expulsión” de los cuerpos policiales.  También condenamos y pedimos el cese de los repugnantes actos de exaltación del terrorismo en las bienvenidas a los presos que abandonan las cárceles, los tristemente famosos “Ongi Etorris”.

Todos estos actos humillan a las víctimas del terrorismo y a la sociedad en su conjunto. 

 

Ahora ya no nos matan por expresarnos, pero la Guardia Civil sigue siendo necesaria en Navarra y en toda España, como se desprende del contenido del reglamento para el servicio de la Guardia Civil de 1844, en el que se decía:

“En los caminos, en los campos y despoblados, toda partida o individuo de la Guardia Civil cuidará de proteger a cualquier persona que se vea en algún peligro o desgracia, ya prestando el auxilio de la fuerza, ya facilitando el socorro que estuviera a su alcance. Por consiguiente, procurará amparar a todo viajero que sea objeto de alguna violencia; auxiliar a los carruajes que hubiesen volcado o experimentado cualquier contratiempo que los detenga en el camino; recoger los heridos o enfermos que se hallen imposibilitados de continuar su marcha; contribuir a cortar los incendios en los campos o en las casas aisladas, y prestar, en suma, del mejor modo fuere posible, todo servicio que pueda conducir al objeto y realce de esta institución, esencialmente benéfica y protectora.”

Es de bien nacidos ser agradecidos con quienes han dado sus propias vidas para proteger las  nuestras. Los navarros sabemos que estamos en deuda con la Guardia Civil y por eso alzamos nuestras voces para decir que LOS QUEREMOS EN LAS CARRETERAS PROTEGIÉNDONOS y que NAVARRA ESTÁ CON LA GUARDIA CIVIL.

¡¡¡VIVA LA GUARDIA CIVIL!!!

¡¡¡VIVA NAVARRA!!!

¡¡¡VIVA ESPAÑA!!! 

Pamplona, 11 de diciembre de 2022 


Tal día como hoy…

En la mañana de hoy, un domingo frío y luminoso, convocados por diez asociaciones cívicas de Navarra, miles de ciudadanos hemos acudido frente a la Comandancia de la Guardia Civil de Pamplona para mostrar respeto y apoyo a los hombres y mujeres que, portando el uniforme de la Benemérita, han defendido las libertades y la seguridad de todos los españoles.

ROSA DÍEZ - OK DIARIO

2022-12-11