Contra los catalanes
CONTRA LOS CATALANES
La Tradición catalanista, y lo pongo en mayúscula porque en este caso el efecto que quiero comentar es hijo de un movimiento político reaccionario, el tradicionalismo, ha utilizado de forma permanente la sinécdoque. Tomar la parte por el todo.
En Cataluña, como dice Tardà, el independentismo ha ganado la batalla ideológica y algo de razón tiene pues sus planteamientos han sido adoptados, acríticamente, a derecha e izquierda casi sin excepción.
En el caso del País Vasco se acepta comúnmente que el nacionalismo es hijo del carlismo, una especie de decantación natural.
En Cataluña se ha orillado esta relación directa. El carlismo catalán, Dios, Patria, Rey y Fueros tuvo mucha fuerza en la Cataluña interior justo la que hoy es homogéneamente independentista tras su travesía por el catalanismo y el nacionalismo.
La mitificación del pasado y la concepción de representar a los verdaderos catalanes une a estos movimientos.
Se han apropiado de "lo catalán". Ellos eran el "grupo catalán" en el Congreso como si el resto de diputados catalanes fuesen una excrecencia no representativa. Para ellos, una "escola de tots" es la escuela que quieren ellos y quien no lo comparte es excluido de la comunidad y pierde la condición de catalán pasando a ser cualquier cosa negativa, un extraviado, un colono, un botifler, un descastado.
Cualquier crítica a sus pretensiones es un ataque a "todos" los catalanes o, consecuentemente con su concepción totalitaria, a Cataluña.
Digo bien, concepción totalitaria, ellos representan el todo y los críticos somos expulsados de la comunidad política y social. El mensaje llevan repitiéndolo muchos años y seguimos sin combatirlo de forma frontal.
El 48% de los votantes es, para ellos, el 100%. Los votantes del PP y Ciudadanos no son pueblo catalán (Forcadell dixit), un tal Rufián va diciendo quién es catalán o no.
Que sepan que ya somos muchos los que nos hemos cansado, que somos muchos los que ya no callaremos. Catalanes somos todos y seguiremos criticándolos todo lo que sea conveniente sin miedo a que nos llamen anticatalanes o que mientan diciendo que atacamos a Cataluña porque ya no les tenemos miedo y queremos ser libres y ejercer nuestros derechos en igualdad de condiciones.
Harían bien en el resto de España y, aquí nosotros, rebelarnos cada vez que se quieran apropiar del todo porque no hacerlo los convierte en ganadores. Ellos no son Cataluña ni los catalanes, son nacionalistas, independentistas o como quieran llamarse pero no más.
Ellos no son Cataluña, Cataluña lo somos todos.








