Cuando el silencio se hace cómplice
Hace unas semanas, un grupo de padres se plantó frente al Congreso de los Diputados para pedir algo tan elemental como una ley que proteja a sus hijos del acoso escolar. Llegaron de toda España. Venían con fotos, con pancartas y con la voz rota. Entre ellos se encontraba la familia de Sandra Peña, una joven sevillana que decidió quitarse la vida después de años de humillaciones. Y mientras los congregados reclamaban amparo, dentro de la Cámara se hablaba de cualquier cosa menos de ellos. Ningún representante salió a recibirlos. Ninguno.
JOSÉ MONTERO - EL CORREO (VÍA ALMENDRÓN)
leer más...







