Cuando ya no sirven cifras ni letras
Al escribir, no vale disparar a lo loco, llenando páginas con palabras vacías rimbombantes que nada dicen. Hay que afinar la puntería, elegir el adjetivo justo y austero que dé forma y claridad al argumento.
Las palabras y los números deberían servir para entendernos. Otorgan precisión. Con más razón en las democracias, cuya justificación más poderosa, es la institucionalización del diálogo como una investigación compartida acerca de las mejores decisiones. Pero no. Los debates solo sirven para eludir discusiones genuinas. Sucede entre los políticos y en los textos de opinión.
FÉLIX OVEJERO - EL MUNDO (VÍA FUNDACIÓN PARA LA LIBERTAD))
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