De catalanistas y de supuestos españolistas
De catalanistas y de supuestos españolistas
De manera inopinada -el amigo Joaquim Coll diría cuando surgió lo inesperado- hoy en el diario El País el actual Presidente de SCC, Josep Ramón Bosch, ha contrastado de una manera simplista los conceptos de catalanismo y españolismo. Para él, Impulso Ciudadano, la asociación que presido, y la asociación de Jóvenes constitucionalistas, S’ha acabat representamos el españolismo y el español. Da a entender que el españolismo que nos atribuye es incompatible con el catalanismo que postula. De hecho, apunta que la razón fundamental por la que vetó la candidatura de Rafael Arenas a la presidencia de Societat Civil Catalana fue la militancia activa de alguno de los miembros de su candidatura en estas organizaciones.
Me siento especialmente dolido. Impulso Ciudadano no es una organización españolista, es una asociación que defiende la España constitucional y los derechos lingüísticos de todos los catalanes en pie de igualdad, sean de lengua materna catalana o castellana. El artículo 2 de sus Estatutos, aprobados en octubre de 2009, declara que sus objetivos fundacionales son: “Promover y defender el pluralismo político, ideológico, lingüístico y cultural en España; Defender los valores contenidos en la Constitución española de 1978; Fomentar la cohesión y las relaciones entre todos los ciudadanos y comunidades españolas; e impulsar las medidas necesarias para la mejora del funcionamiento y la racionalización de las Administraciones Públicas.”
Estos principios sirvieron de fuente de inspiración a los fines que figuran en los Estatutos de SCC. De eso me ocupé en mi condición de activo fundador de la entidad. Desde luego, es cuanto menos inconsistente que se considere inconveniente la militancia en Impulso Ciudadano y Societat Civil Catalana. Más cuando gran parte de la relevancia pública de SCC se debe a la generosidad de los asociados de Impulso Ciudadano que han trabajado con lealtad en las dos entidades. Siempre he creído que era oportuno que fuera así, pero ahora ya no lo tengo tan claro. Permítanne que me dé unos días para valorarlo.
En todo caso, quizás sea clarificador recordar hoy el discurso que pronuncié en el acto fundacional de Societat Civil Catalana el 23 de abril de 2014 en el Teatro Victoria de Barcelona. Hablo de hacer posible en SCC que los catalanes catalanohablantes y castellanohablantes se den la mano en un proyecto común: la España constitucional. Sigo pensando lo mismo.
"Buenas tardes/ Bona tarda.
Josep Ramón Bosch, fill de Santpedor, de pares i avis nascuts en el cor de Catalunya, català de socarrell, y yo, hijo de padres y abuelos granadinos afincados en Verdún, un barrio de Barcelona, nos hemos dado la mano para trabajar juntos.
Él forma parte de la Cataluña ancestral y yo de la más reciente. Las dos existen, han existido, confluyen y desembocan en la Cataluña de hoy, dándole su forma actual. También son Cataluña, Mariona que antes nos ha leído tan dulcemente una parte del manifiesto en aranés, y tantos otros que venidos de muy lejos, decidieron hacer de este lugar su casa.
Todos somos Cataluña. Bosch con sus ocho apellidos catalanes y yo con ninguno nacido aquí.
De lenguas maternas y procedencias diversas, es cierto, pero compartiendo lo principal: nuestro país, nuestra historia, nuestro futuro en común. Él lo ha dicho y yo lo ratifico. Nuestros antepasados (bisabuelos, abuelos, padres) eran de España y queremos que nuestros hijos sigan siéndolo. Se sintieron y nos sentimos españoles, cada uno a su manera. Por desgracia, algunos de ellos dirimieron sus discrepancias incivilizadamente y negando el derecho a existir al oponente. De aquellas equivocaciones hemos aprendido todos y hoy sabemos que la convivencia sólo es posible cuando se fundamenta en el respeto al pluralismo político, en la defensa del Estado Democrático y de Derecho y en el reconocimiento de que todos los españoles son iguales ante la ley.
Se ha puesto de moda en Cataluña la metáfora marinera y, hoy mismo, Ferran Brunet ha recurrido a ella. Pues bien, siguiendo su estela, hoy queremos presentarles nuestra barca. Se llama SOCIETAT CIVIL CATALANA, una asociación que hace de lo unitario su seña de identidad, una asociación integrada por personas de diferentes orígenes e ideologías que defienden una Cataluña abierta en una España plural y que quieren contribuir a articular una Europa que respete su propia diversidad.
SOCIETAT CIVIL CATALANA pretende hacer visible a la Cataluña acogedora, a aquella que reconoce como suya su realidad cotidiana y no construye su futuro sobre ficciones, delirios ni manipulaciones interesadas.
Lo mejor para Cataluña no es la secesión, lo mejor para Cataluña es la España de todos, esa España que no es posible sin Cataluña. No estamos dispuestos a renunciar a lo mejor, a la España que ha hecho posible que seamos una de las regiones más prósperas de Europa.
Son tiempos turbulentos, en el que algunas instituciones, con el President de la Generalitat al mando, han decidido zarpar hacia lo desconocido en un proyecto que tiene incorporado en sus cuadernas el enfrentamiento entre los propios catalanes. Hoy ponemos a navegar el nuestro, es de concordia y quiere hacerlo en aguas seguras, con calma y buen tiempo. La empresa es apasionante, trabajar para que la Cataluña del futuro se configure dentro de una España moderna que acepte, satisfecha, su indisociable factor de catalanidad. Ésta es nuestra misión y para llevarla a cabo necesitamos una tripulación abundante y entregada. Les pido, os pido, que nos acompañéis.
Desde la responsabilidad, vamos a descender al campo de juego y, si es necesario, a embarrarnos. Con vuestro apoyo, llegaremos a cada rincón de Cataluña y nuestras reflexiones para advertir a nuestros vecinos, sean de la condición que sean, que es radicalmente falso que sus problemas actuales se solucionen con la separación de España.
Jugar con mapas -encima de ellos hay millones de personas- y con repartos de pasaportes es muy peligroso y la alternativa secesionista lleva consigo incorporada la gestación de un largo y doloroso conflicto.
No queremos a los catalanes enfrentados entre sí ni con el resto de los españoles. El proceso separatista es el caldo de cultivo de la división social y que, por más que algunos insistan, no van a conseguir romper los lazos de afecto que han sido construidos minuciosamente durante siglos a través de nuestras propias biografías.
Pedimos a los dirigentes secesionistas y a aquellos que dicen que no lo son pero les dan aliento, que abandonen el discurso del agravio y del victimismo permanente para avanzar en el del terreno de la razón.
Digámoslo sin ambages, los profetas que anuncian la tierra prometida independentista mienten. Sí, mienten. Además, traicionan el discurso mayoritario del catalanismo que no es un discurso monolítico sino múltiple. ¿Regionalistas, autonomistas, federalistas y confederalistas han sido y son participes de la vida política española en diferentes grados? Es un error pensar que el independentismo es su vertiente más auténtica.
¿Acaso es necesario recordar que el catalanismo en el debate constitucional no apoyó el derecho a la autodeterminación?
¿A qué viene hacerlo ahora, disfrazándolo de una enigmática apelación al denominado derecho a decidir, justo cuando las instituciones catalanas cuentan con un poder político inimaginable en los años de la transición?
No es verdad que la ruptura del consenso se deba a la reducción de la autonomía política, la ruptura la han provocado los que han decidido dar el paso al separatismo. Ese paso, el abandono del discurso de la sensatez, de la concordia, ha dejado innumerables huérfanos y a nadie debe sorprender que, hoy y aquí, catalanistas disconformes con la secesión y con el populismo independentista encuentren en SOCIETAT CIVIL CATALANA el espacio unitario en el que también estamos cómodos aquellos que no venimos de esa corriente ideológica.
Nos queda la palabra razonada y esa es nuestra fuerza, la que nos hace imprescindibles. Comenzamos hoy nuestra singladura, tenemos ambición, queremos sumar y vamos a hacer posible que el contexto social cambie y gane en libertad. Tenemos que conseguir que nadie se sienta ahogado porque la presión de los excluyentes que confunden el espacio público con el de su ideología, le deje sin voz.
Pedimos a nuestras instituciones que dejen de rendir homenaje a una bandera, la estelada, que sólo representa a unos cuantos y que encarna el mensaje de la división
Digámoslo con claridad y con firmeza democrática. ¡No podemos identificarnos con unas instituciones que no garantizan la imprescindible neutralidad política y que alteran el juego democrático con su adhesión servil al secesionismo!
Pedimos a las instituciones catalanas reflexión y mesura y que dejen de amenazar con saltos al vacío. Es en el terreno de la lealtad institucional y del Estado de Derecho dónde únicamente se pueden resolver las diferencias en un Estado Democrático. Hay jugaremos, hoy y siempre.
También queremos pedir al resto de España que no caiga en la provocación separatista y que no confunda a Cataluña y a los catalanes con el independentismo. Apelamos a su comprensión y a su paciencia pero, sobre todo, a su solidaridad y afecto. Pido que lo que voy a afirmar a continuación, no se tome como una muestra de insolencia, es todo lo contrario, es compromiso. No hablaré en nombre de todos los catalanes, por supuesto que no, carezco de legitimidad para ello, pero sí que creo expresar el sentir de muchos de ellos cuando afirmo que no estamos dispuestos a renunciar a participar en la vida política, social, económica, cultural e, incluso, deportiva de España.
¡El futuro de España depende de nosotros, de los catalanes!
¿Saben por qué?
Porque vamos a seguir llamando compatriotas al resto de los españoles.
Porque vamos a continuar trabajando para hacer una España mejor.
¡Les esperamos en SOCIETAT CIVIL CATALANA!"
En Barcelona, a 23 de abril de 2014
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