¿Debe estar la Corona por encima del bien y del mal?
En circunstancias normales, cuando la vida pública transcurre por cauces serenos y previsibles, el discurso navideño del Rey es esperado y escuchado con la tranquilidad propia de un contexto ordenado en el que el ánimo colectivo palpita pausado y sosegado. Las palabras del Jefe del Estado al cierre del año suenan como un villancico impregnado de altura histórica o un balance ordinario de un ejercicio sin mayores sobresaltos
ALEJO VIDAL-QUADRAS - VOZPÓPULI
leer más...







