División en las familias que piden más castellano ante el programa lingüístico del PP
División en las familias que piden más castellano ante el programa lingüístico del PP
Unos padres defienden que "es un avance" y otros dicen que "no garantiza la libertad de elección de lengua". Una corriente cuestiona a Feijóo su compromiso con la lengua. «No vamos a tolerar que no haga nada», advierten
El programa electoral del PP ha hecho aflorar las distintas sensibilidades existentes en las familias que pelean por lograr más castellano en las escuelas de las comunidades autónomas con lengua cooficial. Unos padres consideran que las medidas que en él se contemplan suponen «un avance», mientras que otros se muestran decepcionados porque creen que «no se garantiza la libertad de elección de lengua».
En su hoja de ruta para el 23-J, Alberto Núñez Feijóo se ha comprometido a que tanto el castellano como las lenguas cooficiales «tendrán la consideración de vehiculares» en la enseñanza de acuerdo con «el patrón de equilibrio lingüístico». Ésta es una expresión que el PP emplea por primera vez, calcada de la sentencia del Tribunal Constitucional de Cándido Conde-Pumpido que avaló en abril la Ley Celaá. El «patrón de equilibrio o igualdad entre lenguas» también aparece en fallos anteriores (11/2018.
109/2019 y 114/2019) acompañando a la idea de que «en ningún caso ha de otorgarse prevalencia o preponderancia de una lengua sobre otra».
Ana Losada presidenta de la Asamblea por una Escuela Bilingüe, interpreta que este «patrón de equilibrio» pasa «imprescindiblemente por la igualdad entre lenguas». «El programa electoral supone un avance, pues entendemos que el equilibrio puede ser incluso más que un mínimo de 25% de clases en castellano. Además, deja claro que tanto el castellano como las lenguas cooficiales deben ser lenguas vehiculares de la enseñanza Y es muy positiva también la Selectividad común, que corrige desequilibrios territoriales», indica.
No lo ve así Gloria Lago, presidenta de Hablamos Español, que denuncia que «lo que plantea el programa es el modelo de Galicia: un bilingüismo obligatorio que no garantiza la libertad de elección de lengua porque los alumnos cursan unas asignaturas en castellano y otras en gallego, pero no se puede elegir dar todo en castellano o todo en gallego».
El «bilingüismo cordial» de Feijóo abre un debate entre lo posible y lo deseable. Hay distintos pareceres también, aunque a otra escala, entre los sabios educativos del PP. Unos creen que el programa electoral «se ha quedado corto y no ha querido meterse en líos». No entienden cómo no se han incluido en el programa cuestiones esenciales del partido, como las reválidas, el M IR educativo o el refuerzo de la Alta Inspección del Estado. Otros, más posibilistas, consideran que hay que ir poco a poco y no cerrar puertas, en aras de alcanzar un «acuerdo social» que dé un poco de estabilidad al sistema escolar.
Todo el mundo es consciente de que son los gobiernos autonómicos, al tener las competencias educativas transferidas, los que en último término harán realidad las promesas o dejarán todo como está. La situación parece cambiar en la Comunidad Valenciana y en Baleares, tras los acuerdos alcanzados entre el PP y Vox por los que se permite a los padres elegir la lengua de escolarización. Eso significa que, si así lo desean, sus hijos podrán aprender todas las asignaturas en castellano, todas las asignaturas en lengua cooficial o en bilingüe.
Pero en Cataluña la Generalitat se niega a garantizar un aprendizaje en castellano más allá de la asignatura de Lengua Castellana y el País Vasco ha virado a un modelo de inmersión total en euskera similar al catalán.
«El PP no puede imponer en toda España una libertad de elección de lengua porque eso sobrepasa las competencias autonómicas. ¿Qué hacemos con el Estatut?», se pregunta Ana Losada, que considera que el programa electoral es acertado porque «es genérico para toda España». Aunque ve que el PP «es consciente» de que tiene que arreglar la cuestión lingüística», su asociación va a estar vigilante: «Ya no le quedan más oportunidades y no puede hacer otra cosa que cumplir lo que dice que va a hacer. La gente espera un compromiso y no vamos a tolerar que no haga nada». Entre las familias constitucionalistas está ganando peso una corriente crítica hacia el PP que cuestiona el compromiso lingüístico de Feijóo y lo compara con lo poco que hizo Mariano Rajoy. «Nadie cree al PP en el tema de la lengua», claman.
José Domingo, presidente de Impulso Ciudadano, defiende un modelo de conjunción lingüística, con un 50% en castellano y un 50% en lengua cooficial, pero admite que el programa electoral del PP está redactado de tal forma que «hay gente que se puede sentir excluida» y, «cuando tengan que negociar con Vox, este partido no va a aceptar este modelo».
«Veo exagerado obligar a todos los niños a aprender dos lenguas. Si una familia se desplaza un año por motivos laborales al País Vasco, ¿sus hijos tienen que aprender euskera? ¿Y por qué obligar a estudiar en valenciano si hay algunos lugares donde no se habla?», plantea. Él cree que hubiera quedado más claro si se hubiera utilizado la fórmula «patrón de equilibrio y de libertad lingüística», para incluir también la posibilidad de elegir una u otra lengua.
OLGA R. SANMARTÍN - EL MUNDO (PREMIUM)
La vehicularidad: entre el avance y la escasa ambición
El PP se compromete a que el español será vehicular (lengua de aprendizaje) en todo el país. Es un progreso, pero falta detalle
EL PP se ha comprometido por escrito en su programa electoral para el 23-J a que el español será lengua vehicular también en las comunidades autónomas con lenguas cooficiales. Es decir a que los escolares, además de la asignatura de Lengua Castellana, estudiarán al menos otra materia más en español. Es un compromiso vinculante con la ciudadanía, sobre todo respecto a Cataluña, donde la Generalitat, con el PSC. está incumpliendo las sentencias que obligan a que al menos el 25% del horario lectivo se imparta en la lengua común.
El planteamiento del PP suena bien, aunque puede considerarse poco ambicioso. El partido señala que si Feijóo llega a La Moncloa. tanto el español como la lengua cooficial «tendrán la consideración de vehiculares de acuerdo con el patrón de equilibrio lingüístico, asegurando que todos los estudiantes escriban y se expresen correctamente» en ambos idiomas. La vehicularidad del español fue eliminada por el Gobierno a petición de ERC en la Ley Celáa y el PP promete recuperarla. Lo difícil será que se cumpla en la práctica. EL MUNDO publicó que los populares pretenden hacerlo sancionando a los colegios incumplidores a través de la Alta Inspección del Estado, pero la fórmula no aparece detallada en el programa. Con todo, y pese a las dificultades evidentes las autonomías tienen transferidas prácticamente todas las competencias, es crucial adoptar con firmeza las medidas necesarias para lograrlo. Están en juego los derechos fundamentales de miles de familias.
La formulación parece priorizar la vía más garantista jurídicamente. En vez de marcar el
porcentaje del 25% -que dictó el Tribunal Superior de Justicia catalán y que el Constitucional aún debe revisar-, opta por el «patrón de equilibrio lingüístico», que es el concepto que dejó sentado el TC de mayoría progresista en abril. Un equilibrio que Feijóo ha impulsado en Galicia (un modelo trilingüe), y que falta en el País Vasco (que quiere generalizar la inmersión) y en Cataluña. Eso sí, la formulación no incorpora el compromiso con la libertad de elección, como si ha hecho el PP en sus pactos con Vox Baleares y la Comunidad Valenciana, donde desde los gobiernos autonómicos podrá intervenir directamente.
El espíritu que impregna el resto del programa educativo es el adecuado para el progreso de la escuela y la universidad, potenciando el esfuerzo, el mérito o el principio de evidencia científica
EDITORIAL EL MUNDO








