Doce meses en el exilio: mi testimonio de resistencia democrática
Subí a ese avión acompañado por Mercedes. Ninguno de los dos sabíamos qué nos deparaba el tiempo. Ni siquiera me di cuenta al principio de que se trataba de un avión militar. Solo cuando puse un pie en la escalerilla y vi a los militares españoles cuadrarse firmes para saludarme comprendí la magnitud de lo que estaba ocurriendo. Era extraño pensar que aquel aparato, con sus custodios que no abandonaron su resguardo mientras estuvieron en Maiquetía, no estaba allí para extraerme ni para imponer una decisión sobre mi vida, sino para protegerme, para proteger casi ocho millones de deseos de cambio venezolano
EDMUNDO GONZÁLEZ URRUTIA - EL MUNDO (VÍA ALMENDRÓN)
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