Eje Washington/ Tel-Aviv/ Waterloo
Uno andaría tentado de pensar que alguien como Putin, que echó los dientes en la KGB y con tantos operativos abiertos por medio mundo y entregado de hoz y coz a devolver oropeles imperiales a la Madre Rusia, largaría de regreso a semejante insignificancia de una patada en el trasero, como en su día hicieron los bolcheviques con el chalado del ex teniente coronel Maciá (Macià). Pero, nada de eso. El interés del Kremlin por sembrar cizaña en Europa y debilitar a los países que la componen para mejor dedicarse a sus manejos expansionistas en la frontera (Ucrania, Polonia, repúblicas bálticas), posibilitó el contacto.
La mera consideración de un proyecto de ese jaez: atender los guiños y arrumacos de los nacionalistas catalanes demuestra que incluso un tirano profesional de su talla puede errar el tiro y perder el tiempo en divagaciones manicomiales.
DE TRACTOR
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