El hábitat de las bestias
Jordi Alba podría haber ido en un autobús como ese, de adolescentes nacidos ya en Cataluña, pero castellanohablantes, con el sambenito de conflictivos, carne de ciclo de grado medio o de fracaso escolar, despreciados por no haber renunciado a su lengua y su cultura, por no avergonzarse de su origen, por no hacerse perdonar, catalanes castellanohablantes de La Torrassa, de La Florida, de Vila-Roja, de Font de la Pòlvora o de cualquier barrio deprimido a los que se les escamotea su lengua materna en la enseñanza porque para eso ya está la calle, su hábitat natural
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