El líder de la oposición a Aznar

26 - 03 - 2026 / IGNACIO CAMACHO - ABC

En 2003, cuando comenzó la guerra de Irak, Pedro Sánchez no era siquiera concejal de Madrid, su primer cargo público, aunque ya vivaqueaba entre los cuadros socialistas y había logrado algunos puestos de asesoría. Quizá por eso se echa en falta a sí mismo como protagonista de aquella movilización de la izquierda que acabó –atentado de Atocha mediante– con Zapatero en el poder y cambió de raíz nuestra historia política. Los psicólogos llaman a ese proceso nostalgia de la experiencia no vivida, un sentimiento que la acidez lírica de Gil Biedma supo transformar en amarga ironía. En ese sentido el discurso de ayer en el Congreso, donde se convirtió en el jefe de la oposición a Aznar, fue un ilustrador ejercicio de autosatisfacción retroactiva

IGNACIO CAMACHO - ABC (VÍA FUNDACIÓN PARA LA LIBERTAD)

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