El mito de la descentralización
El mito de la descentralización
Uno de los mitos según el cual la descentralización política es una buena cosa es que se acerca más la administración al ciudadano. Pero veamos. La transferencia de la competencia en materia de sanidad a las comunidades autónomas ha supuesto, a efectos prácticos, que el historial médico de un ciudadano de Cataluña no sea accesible desde un hospital aragonés ya que no comparten bases de datos. Así, si una persona de Hospitalet se encuentra en Zaragoza y tiene un accidente, en el Hospital Virgen del Pilar lo van a tener que atender sin poder revisar previamente su expediente y conocer si tiene algún tipo de alergia a algún medicamento. Por otro lado, si en el Hospital Virgen del Pilar se le facilitan recetas al accidentado catalán para su recuperación, cuando se encuentre en Hospitalet se encontrará con que dichas recetas no se las van a aceptar en la farmacia de su barrio por pertenecer al sistema de salud de otra comunidad autónoma. El problema de las recetas lo sufren especialmente los enfermos crónicos que pasan unas temporadas en una comunidad autónoma y otras temporadas en otras. ¿Es eso acercar la administración al ciudadano? ¿O es alejársela? Desde mi punto de vista, acercar la administración al ciudadano quiere decir solucionar de manera más efectiva sus necesidades. Aquí algunos han hecho trampa con ese concepto de "acercar la administración" para esconder, únicamente, la pretensión de "quiero mandar y mangonear yo". Además, existen ventajas de eficiencia en la centralización de determinados servicios: las centrales de compras, que ahorran costes, por ejemplo.
Hay un ejemplo que lo expresa con claridad meridiana. Ejemplo que, según me dijo Gemma Cruz Capdevila, debemos a su padre, Pedro Miguel Cruz, y que podríamos llamar "El ejemplo del Corte Inglés". Y este lo que viene a expresar es que algo no funciona con la lógica que debería cuando te puedes comprar un jersey en El Corte Inglés de Zaragoza y devolverlo sin problemas en El Corte Inglés de Cornellá, pero no puedes utilizar una receta de tu médico del CAP de Bellvitge en una farmacia de Guadalajara.
Así que cuando escuchemos el mantra de que "la descentralización acerca la administración al ciudadano", permitidme que lo ponga en cuestión. Otro día hablaré de lo que supone tener 17 decretos distintos para regular las condiciones de habitabilidad y las cédulas de las viviendas.








