El pino en la ribera
Por favor, don Álvaro, no se vaya. No se le ocurra caer a última hora en un arrebato de responsabilidad institucional, o en un gesto de dignidad impostada. Ni siquiera, y ya sé que es improbable, aunque se lo ordene el mismo que le ordenó que aguantara, cuando acaso usted, que al fin y al cabo es fiscal y sabe bien lo que eso significa, estaba dispuesto a marcharse a su casa. O al menos a dejar siquiera provisionalmente ese cargo cuya disciplina jerárquica tomó demasiado al pie de la letra –para su desgracia– el día en que decidió involucrarse en una disputa partidaria. Este es el momento en que ya va a quedar mal haga lo que haga, así que mejor no intente rectificar los estragos que causa a la justicia su pertinacia. Las cosas que se empiezan se acaban
IGNACIO CAMACHO - ABC (VÍA FUNDACIÓN PARA LA LIBERTAD)
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