El poder como prioridad letal
Ya advirtió Ludwig von Mises que el poder encierra la semilla del mal y es célebre la observación de Edmund Burke sobre su capacidad corruptora. Esta prevención contra los peligros que encierra el poder, en concreto el poder político, debe ser matizada con una precisión avalada por siglos de experiencia colectiva: no es tanto el poder en sí, cuyo ejercicio es indispensable para el buen gobierno de las sociedades humanas, el que desprende necesariamente vapores sulfúreos, sino su situación en la jerarquía de objetivos de aquellos que ejercen funciones de gestión pública
ALEJO VIDAL-QUADRAS-VOZPÓPULI
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