El relato del fracaso del 1-0

20 - 07 - 2017 / TEODORO LEÓN GROSS - EL MUNDO

Cuando un líder se siente fuerte, al frente de un movimiento sólido, se rodea de lo mejor. Es el momento de la meritocracia, de convocar a las mejores inteligencias. Cuando hay que recurrir a tipos duros, a soldados o a apparatchiks más o menos descerebrados, eso siempre delata la deriva. De hecho es lo que suele suceder en los regímenes totalitarios

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