El saldo negativo del 'procés' para Cataluña: expulsa a 7.447 aunque atrae a 2.814 empresas

29 - 05 - 2022 / INVERTIA - EL ESPAÑOL | JORDI AMAT - EL PAÍS

Cataluña lidera la pérdida de facturación empresarial hasta marzo por la fuga de compañías a Madrid

Ocho de cada diez firmas que salen de Cataluña eligen Madrid como destino

ALEJANDRA OLCESE - EL MUNDO

El saldo negativo del 'procés' para Cataluña: expulsa a 7.447 aunque atrae a 2.814 empresas

De esas empresas que tuvieron que hacer ‘las maletas’, entre un 45% y un 60% eligieron como destino Madrid, según el año.

INVERTIA - EL ESPAÑOL

2022-05-26

La quiebra catalana

En 'La burguesía catalana', Manel Pérez explica una forma de hacer política entre soberbia, frívola y, al fin, autolesiva

Para los hijos políticos de Jordi Pujol, que demos­traron tener una idea del poder más propia de un repetidor de MP3 que de un estadista de provin­cias, la lectura de La burguesía catalana de Manel Pérez debería ser obligatoria. Puede describirse como la crónica anunciada de otro proceso cuyas consecuencias serán difícilmente reversibles a corto y medio plazo: un proceso de desempoderamiento abordado desde la políti­ca autonómica con una estrategia entre soberbia, frívola y, al fin, autolesiva. Todo salió al revés de lo previsto. A más demanda retórica de soberanía, menos capacidad de parti­cipar en los centros de decisión real. El libro llega a las librerías el próximo miércoles. Son muchos los que se han publicado preguntándose sobre las causas de una crisis constitucional no resuelta. El del subdirector de La Van­guardia es la crónica económica de lo que Cristian Segura en Gente de orden contó como una tragicomedia social: la frustración de una élite sin tantas palancas en Madrid como pensaba y, al mismo tiempo, sin capacidad para influir en el Gobierno de la Generalitat y evitar así una derrota que ha acelerado dicho proceso de pérdida de poder y ha facilitado una acumulación hipertrófica de po­der en la capital que tanto sabotea la mecánica de un Estado compuesto.

Entre la omnipresencia del storytelling del procés, el éxito global de Barcelona como capital de hedonismo cool y la mayoritaria desconexión de la sociedad con respecto a la información económica, algo muy relevante no caló en la sociedad del catalanismo. Aunque carcomía sus funda­mentos históricos, no formaba parte de la agenda de inte­reses públicos.

Entre 2001 y 2013, como pronto advirtió Josep Oliver, año tras año avanzaba una destrucción de la industria catalana como 110 se había producido desde los planes de estabilización. "Aquello era una autovía hacia la debacle que sobrevendría con la crisis financiera", sentencia Pé­rez. ¿Qué representaban también tantos cierres de empre­sas. pérdidas de empleo y caída de inversión? La pérdida de autoridad social de una burguesía cuya matriz históri­ca era industrial, es decir, la imposibilidad de mantener un relato convincente sobre su tradicional centralidad espa­ñola. Esa centralidad, en los núcleos de poder capitalino, nunca había sido tan determinante porque, como argu­menta Pérez. no era una élite integrada en el primer círcu­lo del capitalismo patrio: el de la banca madrileña y vasca como centro del sistema, la gran industria básica heredera del INI franquista y las grandes compañías industriales y de servicios total o parcialmente vinculadas al capital ex­tranjero. Un círculo que se compactó durante la dictadura, como Rubén Juste explicó en Ibex 35, y que se reconstituyó como bloque de poder durante el aznarato, hasta impedir la opa de Endesa Constitución en mano. Y hasta hoy. Pero con una excepción que es, creo, el corazón del libro de Pérez: La Caixa, la primera corporación en inversión industrial española, el principal grupo bancario del país desde la absorción de Bankia. Si las grandes figu­ras de la política catalana del último medio siglo han sido Pujol y Pasqual Maragall. las equiparables en el campo de la economía también tienen nombres y apellidos: Josep Vilarasau e Isidre Fainé.

En un país que perdió su autogobierno y su banca, la labor que ellos desarrollaron, como aquí se explica, ha sido fundamental. Y precisamente por ello, para mí, la clave de La burguesía catalana es lo ocurrido el 28 de abril de 2013 y que pasó demasiado inadvertido. Hacía dos se­manas que el president Artur Mas había anunciado la cele­bración de una consulta soberanista La respuesta sí fue una jugada maestra. El día 28 se publicó en el BOE un decreto gubernamental que recogía cambios jurídicos so­bre las cajas. Una de las propuestas la ideó la propia enti­dad catalana permitía que el organismo público que las nitela pasase a estar en manos del Gobierno central. Se había creado el marco para blindarla joya de la corona del poder catalán, el cortafuegos para aislarla de la deriva política. Era el prólogo de la quiebra de 2017: el trasladado de las sedes, el desempoderamiento económico del catala­nismo, hoy la consecuencia más costosa del procés.

JORDI AMAT - EL PAÍS

2022-05-29