El Tribunal Constitucional: un órgano gravemente contaminado
El Tribunal Constitucional: un órgano gravemente contaminado
De lo que se trataba no era de analizar la constitucionalidad o no de la Ley de Amnistía, sino de que la mayoría socialista del TC concluyera contra viento y marea su constitucionalidad. Esto es, una sentencia de parte a favor del GobiernoTodo ello evidencia que desde el primer momento de lo que se trataba no era de analizar la constitucionalidad o no de la Ley de Amnistía, sino de que la mayoría socialista del TC concluyera contra viento y marea su constitucionalidad. Esto es, una sentencia de parte a favor del Gobierno
La negativa del presidente del Tribunal Constitucional (TC) a plantear al TJUE una cuestión prejudicial sobre la conformidad o no de la Ley de Amnistía con el Derecho de la Unión Europea es una manifestación más del deterioro y desprestigio que viene acumulando este órgano judicial por causa de sus integrantes. En este caso, además, porque la citada ley fue una concesión del presidente del Gobierno a Junts para recibir sus siete votos en la investidura.
En definitiva, un ejemplo más que se suma a los recientes sobre los ERE en Andalucía y acredita la falta de imparcialidad y de independencia de este órgano judicial. Un órgano carente de los estándares internacionales anteriormente mencionados y exigidos tanto por la Comisión de Venecia sobre el Estado de derecho como de la Comisión Europea y del TJUE. Un órgano, también, contaminado de parcialidad y de falta de independencia, entre otras cosas, por el hecho de que su presidente fue nombrado fiscal general del Estado y después magistrado del TC por el Gobierno, ostentando ahora la presidencia de este órgano.
[Sigue ...]
CARLOS FERNÁNDEZ DE CASADEVANTE - EL DEBATE
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