Ellos, los fascistas
Trump, Abascal, Jair Bolsonaro, Matteo Salvini, Orbán o Meloni comparten elementos de cultura y praxis políticas de naturaleza ultraconservadora, xenófoba, nativista y ultrarreligiosa. Pero llamarlos “fascistas” dificulta conocer lo que el fascismo fue realmente: estado de guerra permanente, imperialismo agresivo, represión política, excepcionalidad normativa, persecución de las minorías, jerarquización racial, asesinato de civiles, deportaciones, genocidio. Y no solo eso
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