¡Exigimos medi(c)ación!
Algo chirría en la psique colectiva de una ciudad cuando 200.000 de sus habitantes se echan a la calle para protestar por el encarcelamiento de dos fanáticos situados al frente de sendas sectas destructivas que deberían ser desmanteladas cuanto antes por el bien de la convivencia. Algo chirría en un país (o aspirante a serlo) cuyo jefe de la policía tiene el pasaporte retirado y debe presentarse ante el juez cada quince días
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