Como en la 'Vía báltica'

30 - 04 - 2017 / EL CONFIDENCIAL - TERESA FREIXES

Los independentistas esconden siglas y banderas en la Feria de Abril

No es que los independentistas se hayan vuelto ahora del revés y se conviertan en españolistas. Es que el ‘procés’ obliga a visualizar que el independentismo abre los brazos a otras culturas

EL CONFIDENCIAL


Como en la "Vía báltica"

La misma táctica: prometer helado de postre todos los días y protección sin fin con derechos de todo tipo. Pero, ojo, que allí, una vez lograda (constitucionalmente, hay que señalar) la independencia, las minorías se han convertido en apátridas, sin que se les reconozca ni su nacionalidad anterior ni la de los nuevos estados. Se trata de un problema que permanece, que ha convertido en apátridas a miles de ciudadanos que, siendo soviéticos de origen (o polacos o de otra nacionalidad minoritaria) ya no lo son por la disolución de la URSS y a los cuales no se les reconoció automáticamente la nacionalidad propia de los Estados sucesores. La Agencia de Derechos Fundamentales de la Unión Europea se ha hecho eco en repetidas ocasiones, de los problemas jurídicos a los que se enfrentan estas minorías (véanse los Informes anuales, que contienen datos sobre todos los Estados Miembros de la UE) y, especialmente, la Charterpedia, que es una base de datos sobre los derechos de la Carta de Derechos Fundamentales donde, artículo por artículo, se insertan estudios, comentarios y jurisprudencia de los 28 Estados Miembros de la UE.

Incluyo, a continuación, el proceso de desintegración de la antigua URSS que dio paso a la creación de los estados bálticos, para que se entienda por qué obtuvieron el reconocimiento de la comunidad internacional y la entrada en la Unión Europea.

EL DESMEMBRAMIENTO DE LA URSS Y LA CREACIÓN DE LOS ESTADOS BÁLTICOS

En el caso de la URSS, su desmembramiento originó que el territorio que ocupaba un Estado derivara en el territorio de 15, aunque Rusia fue considerada como la “heredera natural” de la antigua Unión Soviética y mantuvo las responsabilidades internacionales de ésta, entre ellas la condición de miembro permanente del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. El proceso comenzó con un intento de golpe de Estado en 1991 que dio lugar a un tratado firmado por 8 repúblicas y la Declaración de Alma –Ata, realizada por 11 miembros (fueron Armenia, Azerbaiyán, Bielorrusia, Kazajistán, Kirguistán, Moldavia, Rusia, Tayikistán, Turkmenistán, Uzbekistán y Ucrania) a los que se añadió Georgia en un principio, aunque más tarde abandonara la CEI, cosa que también realizó Turkmenistán. La Declaración de Alma-Ata estaba dirigida a formar la Comunidad de Estados Independientes disolviendo la URSS. Las tres repúblicas del Báltico, Estonia, Letonia y Lituania, teniendo en cuenta el marco constitucional soviético que así lo permitía –como veremos-, proclamaron su independencia antes de que se firmara la Declaración. La CEI no se consolidó; Bielorrusia y Ucrania también se independizaron rápidamente y, aunque la CEI no ha sido formalmente disuelta, no se puede considerar como entidad supraestatal, aunque tenga personalidad como organización internacional y sirva de plataforma negociadora de algunas cuestiones entre los miembros que quedan en ella.

Hay que señalar que en aquel momento estaba vigente la Constitución de la URSS de 1977, que reconocía el derecho de secesión a sus Repúblicas y se había adoptado además una Ley regulando el procedimiento para realizar la secesión en 1990 .

En este contexto, todos los Estados que se desgajaron de la URSS siguieron, además de los procedimientos regulados en el Derecho interno, el procedimiento establecido por la Carta de Naciones Unidas para ser admitidos en esta organización, admisión que tuvo lugar el 2 de marzo de 1992 (excepto Georgia que entró unos meses más tarde). Hay que hacer notar, en este contexto, dos consideraciones. La primera, que el Estado predecesor, la URSS, se extingue y que participa en el proceso de formación de los nuevos Estados, formalizándose que Rusia es el Estado sucesor puesto que en la CEI los demás Estados aceptaron tal situación y así fue aceptado también en las Naciones Unidas. La segunda, que todos los Estados resultantes de la desmembración de la URSS, tras los respectivos y distintos procesos jurídicos internos, tuvieron que pasar el filtro legal del reconocimiento en Naciones Unidas para consolidar su posición ante la Comunidad Internacional.

Dentro de este proceso, un caso especial es el de las tres repúblicas bálticas, Estonia, Letonia y Lituania, hoy estados miembros de la Unión Europea. Es especial, dado que no se habían integrado en la CEI, se habían proclamado independientes con anterioridad y tuvieron ciertos problemas con Rusia a los efectos del reconocimiento internacional porque en las tres repúblicas, además de su población originaria (la existente antes de que fueran anexionadas por la URSS) existe un no despreciable número de población rusa, asentada en el territorio, durante los años en que estuvieron integradas en la URSS o cuando, en los siglos pasados, habían pertenecido a Rusia . Las tres Repúblicas bálticas, inmediatamente después de haber entrado en Naciones Unidas, fueron apoyadas por los Estados Miembros de la Unión Europea que decidieron establecer relaciones diplomáticas con ellas a pesar de la oposición (inicial) de Rusia.

El planteamiento jurídico que se seguía en estos casos tenía su fundamento en que estas repúblicas recuperaban la personalidad internacional que ostentaban antes de que la URSS se las anexionara y, tras la proclamación de independencia, fueron admitidas en Naciones Unidas el 17 de setiembre de 1991. También en estos casos se siguió el procedimiento previsto en la Carta de Naciones Unidas, sin que Rusia ejerciera el veto al respecto.

De las repúblicas de la antigua URSS, Estonia, Letonia y Lituania, son los únicos nuevos/antiguos Estados que se han integrado en la Unión Europea (antiguos, porque habían sido Estados con personalidad jurídico-institucional desde 1918 -aunque con disputas con Polonia- hasta que la URSS se los anexionó militarmente en 1940). La previsión legal/constitucional de la URSS y el procedimiento legalmente establecido para la entrada en Naciones Unidas constituyeron, pues, en su momento, el fundamento jurídico de la creación de los nuevos Estados, los cuales, posteriormente, también siguiendo las previsiones legales al respecto, se integraron en la Unión Europea.

Extracto de mi trabajo sobre "Secesión de estados e integración en la Unión Europea".

TERESA FREIXES - REVISTA JURÍDICA DE CATALUÑA Nº 2, 2014.