El caso de Joan Moll
El caso de Joan Moll
Queridos amigos,
Comparto el clarividente artículo de Felix Ovejero.
Coincido totalmente con él. El problema catalán no es "la falta de diálogo", "encontrar soluciones políticas", "buscar un nuevo encaje de Cataluña dentro de España".....ese no es el problema.
El problema es el nacionalismo que gobierna Cataluña ininterrumpidamente desde hace 40 años (desgraciadamente, cuando hubo un atisbo de alternancia política con el tripartito, primaron los planteamientos nacionalistas, respecto a los sociales y de progreso).
Este problema lo he vivido desde pequeña. Mi padre, Joan Moll, ingeniero de caminos, en los años 80 era el Director de una importante obra pública hidráulica en las tierras del Ebro. Se dio cuenta que había una desviación de fondos públicos y que se inflaban los presupuestos. Descubrió que esa desviación era para financiar a CIU y a Pujol. Lo denunció. También se dio cuenta que había un grave riesgo ecológico y de contaminación al tomarse las aguas a nivel de las centrales nucleares en vez del punto que él aconsejaba. Lo denunció.
El resultado fue un linchamiento profesional en toda regla. Su muerte civil. Le separaron de servicio de manera que no podía ni siquiera presentarse a ofertas de empleo público, ni tampoco a las empresas privadas constructoras puesto que desde la Conselleria correspondiente de la Generalitat se mandó al Colegio de Ingenieros una carta diciendo que mi padre era persona "non grata" y que avisaran a sus colegiados para abstenerse de contratarle. Le acusaron de ir contra Cataluña, de ser anti catalán. Así de excluyente es el nacionalismo que nos hace, si osas levantar la voz, extranjeros en nuestra propia tierra.
Mi padre luchó solo contra este "leviatán" de cuasi Estado que era la Generalitat en Cataluña. Poco se podía hacer, era la época del "oasis catalán", del todopoderoso Pujol que dominaba todos los poderes: prensa, Justicia, colectivos profesionales...y la gente, callada. Además el gobierno catalán contaba con el apoyo y connivencia del gobierno central de turno.
Me pasé mi adolescencia y juventud acompañando a mi padre a ver a abogados, periodistas, jueces...Todos le daban una palmadita y le decían: "qué valiente eres!". Pero todo seguía igual. Silencio.
Mi padre se hizo abogado para defender solito su causa (tuve el placer incluso de estudiar parte de la carrera con él y compartíamos apuntes, tardes y noches de estudio).
A nivel de partidos políticos, los únicos que intentaron hacer algo, fueron los ecologistas "els Verds". Pero tenían muy poca representación. A nivel periodístico, recuerdo que escribieron sobre él y su caso los escritores Vazquez Montalban, Margarita Riviere, (ambos ya han muerto), y algunos contados periodistas que también luchaban contra esa espiral de silencio.
Pasaron los años, las décadas.
En la década de los 2000 mi padre fue propuesto como candidato español al Premio Transparencia Internacional. Fue una gran satisfacción moral.
En la década de 2010 Pujol confiesa sus pecados y se empieza por fin a publicar y a investigar su entramado de corrupción que servía para financiar al partido y enriquecer a su familia. También se descubre que nos vamos a tener que gastar millones de euros en descontaminar las tierras del Ebro en Cataluña porque hay residuos radioactivos.
Es decir, 30 años más tarde se confirma y desvela lo que ya denunció mi padre en los años 80.
Yo pensaba que la gente abriría los ojos, que al fin se daría cuenta del gran engaño. Pero no es así. Parece que la gente aún está más cegada y ha renunciado a cualquier espíritu crítico, a exigir cualquier tipo de responsabilidad a los políticos que han gobernado ininterrumpidamente Cataluña.
Y por qué? Pues porque durante todas estas décadas en Cataluña la política nacionalista ha seguido tejiendo y tejiendo, imponiendo sus mantras a través de la educación y de los medios de comunicación públicos o subvencionados. El problema catalán ha ido a peor. Ahora incluso han conseguido que en la Diada, "el pueblo" desfile con uniformes de camisetas y banderas que reparten organizaciones subvencionadas por el propio Govern y grite al unísono los eslóganes que los grandes estrategas de la propaganda independentista han planeado.
Gracias Felix Ovejero por tu gran artículo. Ojalá algún día Cataluña pueda liberarse de su verdadero problema: el nacionalismo.
Tribuna | El verdadero problema catalán
Si nuestros males vienen de España, las soluciones, naturalmente, requieren menos España. Ese es el discurso del independentismo y el resultado es una sociedad rota. Y es así porque su proyecto asume la exclusión como principio regulador.
FÉLIX OVEJERO - EL PAÍS
12/09/2017








