Miedo escénico en Catalunya
A mí el proceso siempre me ha recordado un coche a toda velocidad con cinco jóvenes dentro que vienen de marcha tras una noche de copas y pastillas. Al final se vislumbra una curva cerrada a la derecha pero en la excitación nadie se atreve a decir: “frena, frena”. Resultado: dan una vuelta de campana y varias familias destrozadas.
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