Los epílogos del procés
Los epílogos del procés
Este pasado fin de semana, todo ha cambiado en Cataluña. Hemos pasado de la Declaración de Independencia por una parte del Parlament (que inmediatamente después salió casi en estampida a organizar sus vidas personales y políticas fuera de la recién declarada independencia), hasta la intervención de la Autonomía por el Gobierno, la destitución del President golpista y su Govern, la disolución del Parlament y el anuncio de nuevas autonómicas para el 21-D.
Y ayer, Cataluña, la otra Cataluña tantos años silenciada e ignorada, salió a la calle. Quiere ser, estar y hablar. ¡Y todo en un fin de semana!.
El proces se ha acabado. Pero lo que no se ha acabado ni ha desaparecido es el nacionalismo ni quienes han sustentado ese fatídico proces cuyos epílogos resultan sorprendentes.
Posiblemente, el más sorprendente sea el de un un President y sus consellers que, recién declarada la República de Catalunya, abandonan funciones y territorio y se van en cuadrilla a Bélgica, en pretensión, quizá, de escapar a sus responsabilidades golpistas.
Tampoco es menor el grotesco episodio protagonizado por el PSC y quien fuera President de la Autonomía y hoy es Senador, José Montilla .
El PSC ayer compareció en la manifestación convocada al grito de Catalanes Somos Todos y en apoyo del 155. Como si no hubieran sido ellos quienes con sus pendulares posturas, con su decir y no hacer, con su pactismo y con su equidistancia ofensiva para con derechos mermados de los catalanes hispanohablantes de sus bases, no hubieran sido en gran medida responsables de hallarnos donde estamos y de retardar la intervención.
El Sr.Montilla, por su parte, impulsor y paradigma de tal comportamiento político, se abstuvo de apoyar al Estado para la aplicación del 155. Ya saben, “le importaban las instituciones”, dijo justificándose, “y no quería que las intervinieran”. Le importaban menos, ¡cosas de la vida!, los conciudadanos suyos intervenidos por esa Generalitat que pasaban a ser extranjeros, y el desleal embate al Estado del que cobra.
Y para terminar la pequeña muestra de comportamientos variopintos que nos ha dado el fin de semana, el de la escurridiza posición de la Sra. Ada Colau, la nueva estrella de la política catalana, la reina de la ambigüedad ante situaciones que pudieran perjudicarla en su ascenso político. Su verbo suelto y resuelto no consigue esconder en sus respuestas el cálculo permanente para saber qué interesa más a su consolidación como figura emergente de una pseudoizquierda alternativa y moderadamente nacionalista que está decidida a encarnar.
Aunque el procés haya acabado, ante las nuevas elecciones convocadas para el día 21-D subsisten muchos peligros y hay que estar atentos porque el nacionalismo que se quiere llamar moderado sigue vivo y quiere ser el nuevo interlocutor “catalán” del Gobierno.
¡Cuidado con él!.








