La fuerza del desatino
Mostrar con propiedad, por ejemplo, el desatino separatista, ya que no está en nuestras manos el impedir el delirio (por sí mismo contagioso), sino sólo el controlarlo y estar vigilantes, porque nada más fácil que pasar de un desatino a otro. Apliquen mi teoría a los avatares, cambalaches y tropelías del momento político actual, y díganme si no perciben esa fuerza cegadora del desatino agitando neuronas, gestos y palabras, profiriendo anatemas y acusaciones de «deicidio».
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