El viaje a ninguna parte
Tomo el título de la novela, después llevada al cine, del gran Fernando Fernán Gómez, que retrata el melancólico deambular de unos cómicos en la España de la postguerra española, un momento en el que las esplendideces del cine hacen que, hasta en los pueblos, la gente ya no quiera ver teatro. Aunque sin la menor gracia, me parece que la legislatura que se empezó con el grito de “somos mayoría” dibuja un panorama tan sombrío para el jefe de tropa como el de la excelente fábula literaria.
Sánchez no resulta atractivo para nadie y hasta sus aliados más venales, aquellos que no le compraron ningún quimérico proyecto progresista, sino que vieron una oportunidad de negocio, de negoci en catalán y de negozio en vasco, están echando cuentas para que no les pille con mal pie el hundimiento definitivo
JOSÉ LUIS GONZÁLEZ QUIRÓS - DISIDENTIA
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