El bilingüismo mestizo, punto de partida para el diálogo
Recordé aquella preclara y premonitoria viñeta de Perich en la que dibujó a un nazi con el brazo en alto y a su lado a un independentista que también levantaba el brazo y hacia la señal de las cuatro barras, es decir, escondía el pulgar bajo la palma de la mano. La leyenda no dejaba dudas: “Sólo hay un dedo de diferencia”
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