Leire y la estética del poder
Se cumple un año de la Ley de Amnistía que fue la semilla corrupta de la legislatura: su norma fundacional y la que la dota de sentido. La amnistía no sólo consuma un pacto de impunidad con quienes intentaron quebrar el orden constitucional, sino que consagra la arbitrariedad como forma de gobierno, impone la victoria jactanciosa de la mentira y el cinismo como principios rectores de nuestra vida pública y concede vía libre a una mutación confederal que despliegue el proyecto plurinacional insolidario que conviene a la concepción oportunista del poder de Pedro Sánchez
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