Lo peor no es lo que se ha hecho público
Lo peor no es lo que se ha hecho público
- La amnistía es mucho peor que lo que está saliendo.
- Haber reformado el Código Penal al gusto de los delincuentes para borrar la sedición y modificar la malversación es bastante peor que lo que hemos sabido hoy.
- Los indultos como pago para obtener votos es peor que los audios de Cerdán.
- Haber votado en el Parlamento Europeo para intentar impedir una resolución que perjudicaba a los terroristas me produce más repulsión que la corrupción que ahora está saliendo a la luz.
- La colaboración con el régimen criminal de Maduro que ya conocíamos (el incidente de Delcy, el papel de Zapatero como palanganero de los chavistas) es más reprobable que cualquier escándalo económico.
- Así que perdonad que hoy no lleve las manos a la cabeza. Para mí, Santos Cerdán es el que negoció con Puigdemont la entrega de los derechos de los constitucionalistas en Cataluña a cambio de los votos que Sánchez necesitaba para la investidura; así que el que haya apañado contratos públicos, colocado a gente en empresas públicas o, incluso, amañado las primarias del PSOE (¡qué escándalo! ¡Los gangsters hacen cosas de gangsters!) no tienen capacidad alguna de mover mi indignación ni un milímetro.
- Eso sí, me alegra que algunos; que habían visto con indiferencia la amnistía, los indultos, la reforma del Código Penal, la instrumentalización de la Abogacía del Estado y de la Fiscalía, la colonización de las instituciones y la colaboración con el régimen de Maduro; ahora, aunque sea por razones "menores" finalmente caigan en lo que se esconde tras esas siglas, tras ese presidente, tras esa organización que a puntito está de poder ser llamada, en sentido literal, criminal.
- Haber puesto la Abogacía del Estado (primero) y la Fiscalía (después) al servicio de los intereses de Sánchez es más dañino que colocar a una "amiga" en una empresa pública o que exigir mordidas por la contratación de obra pública.
- Colonizar las altas instituciones del Estado, despojarlas de su prestigio y ponerlas al servicio de un plan que, como se está mostrando, no puede ser calificado más que como trama delictiva es tan grave como la trama misma.








