Me permiten cambiar. ¿O debo pedir permiso?
"Este cambio fundamental de opinión, que va desde la clara simpatía a la estupefacción, la molestia del desencanto y finalmente la condena de la dictadura, ya es suficientemente dolorosa para además agravarlo con quienes parecen tener todas las razones para señalar tu equivocación y error"
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