¿Un país audaz?
Este país se tiene por valiente. Eso se deduce del gran peso argumental que se da al antónimo, la cobardía. A un político o a un partido le dicen miedoso y se revuelve, pues lo interpreta como calumnia, se tiene por aguerrido y cree que si le ven dubitativo perderá credibilidad. Nadie quiere cejar en esto. Nuestra vida pública ensalza al valiente y aspira al heroísmo en la política, el deporte y las tertulias de televisión, los pilares de la patria.
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