Blanquear el fascismo
Desde hace algún tiempo, la palabra «fascismo» —que se refería a los fasci di combattimento de Mussolini y que define uno de los totalitarismos del siglo XX— ha ido perdiendo su significado por la ligereza con la que se emplea. En España, al franquismo lo hemos definido en muchas ocasiones como “fascista”, aunque Franco absorbió a la Falange con el tratado de Unificación de 1937 sin asumir sus ideales, y algunos historiadores califican su régimen como “nacional-catolicismo” o ”dictadura conservadora tradicional”. En cualquier caso, sorprende que hoy en día haya en nuestro país personas que reivindiquen la figura del dictador que acabó con los fundamentos del liberalismo y del pluralismo político y social.
En 2020 el diputado de Vox en el Congreso Joaquín Robles decía así ante los periodistas: “Eso de condenar un periodo de la Historia o pensar que ese periodo de la Historia supone un paréntesis es inadmisible desde el punto de vista lógico… Condenar el franquismo no tiene ningún sentido”. Supongo que con esa argumentación tampoco podríamos condenar el nazismo, el estalinismo o, por poner un ejemplo más reciente, el chavismo. Hace no muchos años era impensable una defensa desacomplejada del dictador.
JON VIAR - THE OBJECTIVE
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