Acusaciones
Hay que evitar crear armas nuevas, sobre todo si además son fáciles de manejar, no exigen fuerza ni puntería ni desde luego valor: al contrario, las armas más letales se cargan de cobardía y resentimiento. Desde luego, quienes las manejan se inspiran en su desdicha. No son buenos, pero mucho menos felices. La criatura monstruosa fabricada por Frankenstein le declara en la más escalofriante de sus noches: «Soy malo porque soy desgraciado». Es una explicación, aunque no una excusa. La maldad debe ser castigada, desde luego, pero también compadecida. El humanismo consiste en ser capaz de lo uno y de lo otro
FERNANDO SAVATER - THE OBJECTIVE
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