Dueño o guardián
Los atropellos jurídicos, reiterados hasta convertirse en costumbre, resultan más paralizantes que las fantasmagorías del poder descarnado, porque adormecen la conciencia de contradicción y disminuyen la ocasión para el coraje. Es indudable que el mundo funcionaría mejor si fuera administrado con el poder de la satisfacción de las necesidades en lugar de con la satisfacción de las necesidades del poder.
CONSUELO MADRIGAL MARTÍNEZ-PEREDA - EL MUNDO (VÍA ALMENDRÓN)
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