Europa no se junta con Sánchez
Cuando iba al colegio, cuando Fernando VII usaba paletó, en todas las clases había siempre el cuatro ojos – servidor -, el empollón, el chulo, el chivato, el que tenía un año más porque repetía curso y el repelente niño Vicente. Ese mismo esquema se repite en el colegio terrible, siniestro y absolutamente pasado de moda que es la Unión Europea. A Sánchez, el repelente niño Vicente de la política mundial, sus compañeros de pupitre lo desprecian. No se juntan con él, no le hablan y ahora ni siquiera lo llaman para las reuniones. Igual podría denunciarlos por bullying, término de moda que no es más que la consecuencia de permitir que la autoridad desaparezca de aulas y patios y los abusones – que siempre los hubo – tengan manga ancha para mortificar a los críos llevándolos, desgraciadamente, incluso al suicidio.
MIQUEL GIMÉNEZ - VOZPÓPULI
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